¿Qué hacemos con las ampollas?

 LESIONES DÉRMICAS MÁS COMUNES EN CORREDORES, “LAS AMPOLLAS”

 

Muy buenas a tod@s compi runners!! es un placer saludaros !!

Hoy vamos a tratar quizás uno de los temas más comunes dentro de toda rutina de este deporte que tanto nos gusta. Voy a dedicar esta primera entrada como miembro Owner a abordar uno de los temas que más nos hace sufrir a todo corredor, ya seamos expertos o novatos, las temidas “ampollas o flictenas”. Por ello, paso a relataros unos consejillos y trucos para prevenirlas y en el caso de ya estar sufriéndolas, combatirlas lo antes posible.

 

En primer lugar, ¿Qué es un flictena?

Screenshot_2016-06-15-21-15-34-1Flictena o lo que llamamos coloquialmente “Ampolla”, es una lesión superficial en la piel,  en la cual se produce una acumulación de líquido transparente o sanguinolento, dando ese aspecto de “burbuja”. Salen por el efecto de la fricción (roce)  de nuestra piel con el contacto a bien del calcetín o zapatilla. Varían en tamaño y lugar de aparición, aunque bien es cierto que las más comunes son las que aparecen debajo del primer dedo de los pies; pero no debemos descuidar el arco del pie, talones y zona óseas que tengamos prominentes en nuestras extremidades.

 

 

 

¿Cómo evitar su aparición?

            Existen diversos campos que debemos abordar a la hora de evitar su aparición, destacaría 3 como principales: el calzado, la misma piel y los calcetines.

  1. EL CALZADO: Para mi el más importante, debemos elegir bien las zapatillas con las que vamos a salir a correr, pues son las que producen la mayor fuerza de fricción, deben ser exactamente el número que necesitas; cuando estés en la tienda, a la hora de probártelas, debe caber el dedo índice en la parte trasera (talón) de esta al tirar el pie ligeramente hacia delante. Si de lo contrario son grandes, estrechas, cortas… el pie no estará cómodo y producirá un mayor riesgo de aparición de lesiones.

Dentro del calzado, estaría todos aquellos corredores que usan plantillas, también es importante que éstas estén en perfectas condiciones, que no estén desgastadas o en su defecto rotas.

  1. LA PIEL: Nuestra piel forma uno de los “parches” orgánicos más desarrollados y con una gran forma de adaptación que conocemos, sólo es cuestión de entrenarla. Cuando corremos, sometemos a nuestra a piel a fuerzas de fricción continuas y elevadas, ésto genera que haya una mayor capacidad por su parte de regeneración, haciendo que la capa más superficial de nuestra piel adopte una textura más gruesa, evitando así la aparición de lesiones. Este es el motivo por el cual, a la medida que nos hacemos corredores más experimentados nuestros pies van sufriendo menos la aparición de ampollas.
  2. LOS CALCETINES: Presentan dos funciones en todo pie de corredor, en primer lugar, como aislante/protector del pie con la zapatilla, y en segundo lugar, evacuado del sudor.

Éste último, importante puesto que el sudor produce lo que se conoce como “maceración de la piel” (aspecto blanquecino y rugoso), siendo uno de los factores predisponen tes para la aparición de flictenas; por ello, debemos buscar aquellos calcetines que nos faciliten dicha evacuación y no la retención del sudor como sería en el caso de aquellos de tejido de algodón o lana.

En ocasiones, aunque no sea muy corriente, suelen aparecer flictenas entre los dedos de los pies, para ello, hay un tipo de calcetín en el cual presenta cavidades para que metamos los dedos, así evitaríamos la aparición. Otro consejo, siempre que el tipo de competición lo permita sobretodo en el ámbito meteorológico, sería usar doble calcetín, siendo el transpirable el que esté en contacto con el pie y bien ajustado.

 

Dentro de este apartado, también podemos añadir la “preparación” de la piel ante una competición de larga duración, ya sean maratones, medias, traillar, ultratrails o un simple día de campo. En el cual, podemos usar productos de la vida cotidiana para ayudarnos a prevenir este tipo de lesiones.

  • LUBRICANTES: Especialmente estos junto con los vendajes es de los más utilizados por mi. Uno de los lubricantes que más tenemos a mano es la conocida vaselina, su función es la de mantener el pie y el calcetín aislados; extender una capa bien gruesa de vaselina, no hidratar únicamente los pies, puesto que pasados aproximadamente 90 minutos, la capa de vaselina que hemos puesto sobre nuestra piel empieza a hacerse más fina dejando el pie hidratado. La hidratación también favorece en la prevención, pero si ponemos vaselina sin miedo sobre nuestra piel mejor. ¿Dónde poner la vaselina?, principalmente en las zonas oseas de nuestro pie y en aquellas que hemos indicado que suelen aparecer los flictenas, juanetes, arco del pie, dedos, talones… Si se pone por todo el pie puede provocar que éste resbale dentro del calcetín y no estemos cómodos.
  • VENDAJES: Lo que evitamos con ellos es la abrasión de la piel, roce, uno de los factores también predisponentes en la aparición de lesiones. También se pueden utilizar los conocidos comfeel (apósitos que ejercen una función conocida como segunda piel), aunque este tipo de apósitos se deben gastar con la piel seca; si se decide por éstos, es aconsejable ponerlos el día de antes de la prueba para favorecer la adherencia a la piel.

Si lo que queremos es usar por ejemplo la aplicación de Vaselina + el comfeel para presentar una mayor protección, podemos usar los conocidos esparadrapos como el kinesotaping o leukoplast (esas tiras tan monas que nos ponen los fisioterapeutas en nuestras contracturas). Si no, también se pueden usar solos, puesto que favorecen una renovación diaria y alivian el dolor de nuestros sufridos pies.

 

  • ANTITRASPIRANTES: Éstos son recomendables los días previos, y en aquellos casos en los que se presenta una sudoración excesiva. No es de los más usados, pero no por ello no ha de ser nombrado.

La finalidad no es otra que la de mantener el pie seco, reduciendo la fricción por sudoración. El más conocido, los polvos de talco.

¿Cómo usarlo en el caso de que nuestros pies suden mucho?, si presentamos competición el domingo, un uso correcto sería, la semana previa, usar los polvos de lunes a viernes para ya no poner el sábado y el día de la carrera usar otro de los métodos anteriores.

 

Si ya estamos padeciendo la aparición de flictenas, ¿Cómo combatirlas?

Aquí bien es cierto que “cada maestrillo tiene su librillo”, pero desde mi conocimiento, me gustaría citar dos técnicas muy sencillas y de las cuales se conocéis alguna si no son las dos, sobretodo la primera.

 

  1. LA CONOCIDA TÉCNICA DE LA “AGUJA Y EL HILO”: Como bien dice el enunciado de presentación, no es otra cosa que usar un hilo y una aguja para su curación. No es más que coger un alfiler y un hilo, el cual bañaremos previamente con Betadine (todos tenemos en nuestras casas, recurso más utilizado para curar heridas). Se debe pinchar el flictena pasando la aguja a través de él con el hilo, dejando el hilo dentro del flictena.

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Personalmente, y desde mi conocimiento, no aconsejaría la realización de dicha técnica, ¿porqué?, tan sencillo como que no es una técnica lo más estéril posible, y porque la finalidad para curar de forma correcta, es eliminar el líquido acumulado dentro de la lesión, hay un riesgo de que se produzca una infección.

El porqué la nombro?, pues porque es la técnica más utilizada a pie de calle, y se debe conocer que conlleva a esta última cuestión.

  1. PINCHAR Y CURAR CON BETADINE: Sinceramente, esta es mi técnica por excelencia. Hay dos formas de realizarla, la primera, pinchando el flictena con una aguja estéril (se pueden comprar en la farmacia, de las utilizadas para la insulina, las más bajas en calibre y de coloración naranja) vaciar el contenido y poner un chorrito de betadine.

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La otra opción, es si disponemos de jeringuilla, junto con la aguja, introducir ésta dentro del flictena y aspirar su contenido para luego rellenar el flictena con betadine, ya que como he indicado antes, la piel es un apósito natural.

Hay otras formas de cura, como es la más actual, la cual sólo voy a nombrar para que se sepa existe pero no voy a profundizar en ella por el hecho de que no podemos realizarla nosotros en casa, si no que se debe acudir a un profesional como es el podologo para llevar a cabo.

Es la llamada cura con Ácido Hialurónico, dicho tratamiento es el que mejor funciona en la curación de flictenas. Esto no quiere decir que los anteriores tratamientos citados no sean correctos ni efectivos. Pero si lo que queremos es realizar curas en casa, los otros nos llevan a la misma finalidad, aunque como he dicho al principio de este último apartado, cada uno elige cómo y cuándo.

 

Sigamos fomentando salud y coleccionando kilómetros!!!

Tatiana Galvañ Serrano  Tati Galvañ

Diplomada Universitaria en Enfermería.  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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