Sólo hizo falta mirarte a los ojos.

SÓLO HIZO FALTA MIRARTE A LOS OJOS.

Días antes de la prueba, las personas tienen la especial manía de preguntar: “¿Qué tiempo piensas hacer?, ¡ahh eso es fácil!, tú estás prep arada  etc”.  Yo siempre contesto lo mismo: ”voy a disfrutar y en esta carrera me acompaña mi hermano”.  Había estado lesionada del tobillo y no sabía si podría terminarla por la lesión pero para mí esto ya era un reto.  Las personas que me conocen saben que soy tozuda  y sería capaz de ello aunque también había personas que no creían que fuese capaz, eso me hacía más fuerte. Nunca me había enfrentado a una prueba tan dura y de tanta distancia, aún recuerdo mis palabras en la media maratón cuando le decía a mi hermano: “Esto es lo más duro que he hecho nunca”, ¡qué ilusa! no sabía que eso era solo el principio, jajajaes algo personal Cuna de la legion  (20)

Nunca tantas personas me habían  preguntado tanto. Tal vez  no era su culpa es la mía por acumulación de estrés antes de las pruebas, a las cuales me gusta enfrentarme sin pensarlo demasiado. Estuve varios días intentando controlar los nervios pero era imposible todo el mundo hablaba de la prueba del año aquí, era normal.

La semana previa estaba deseando que llegase el día para disfrutar y hacer lo que me gusta, era una experiencia única y no sabía si sería capaz de realizarla.

Había muchísima gente en la salida y por fin sonó el cañonazo, allá íbamos los hermanos Martín a disfrutar del día y de las vistas. Todo el mundo salió disparado y nosotros comenzamos a rodar sin enterarnos de nada, las vistas eran impresionantes y el ambiente extraordinario. Siempre había algún militar para animarte y apoyarte durante todo el recorrido, no podías pasar sin parar en los avituallamientos porque ellos se acercaban por si necesitabas algo, la organización fue de diez. Durante los primeros veinte kilómetros no eras consciente de hasta donde  habías llegado, los pasamos y aún me encontraba como nueva, corrimos por la playa y por fin llegamos otra vez al monte donde todo fue fenomenal hasta que llegamos a una zona en la cual sentí algo nuevo que nunca jamás había sentido. Cometí un error de primero, mirar hacia lo alto de una montaña la cual debes subir, no sé qué ocurrió en mi mente, dicen que los corredores profesionales le llaman “el muro”. No era capaz de mover las piernas, ¿qué me ocurría?, ¿Por qué no me coordinaba la cabeza y las piernas?, estaba desencajada. No podía creer que me estaba ocurriendo, no había llegado hasta allí para abandonar, sólo recuerdo que allí estaba él sacando un gel de su mochila y diciéndome “ Gema, Gema  tranquila ”, “¡vamosss”, yo le escuchaba de lejos porque sólo estaba centrada en intentar coordinar algo que no funcionaba, las piernas no me respondían y eso me tenía agobiada. Jamás me había ocurrido esto. Miré hacia la izquierda y ahí estaba mi hermano dándome la mano y me dijo “mírame y sal de donde tengas la cabeza que continuamos”. Sólo me hizo falta mirarle a sus ojos para saber que estaría conmigo hasta el final y así fue. Saqué fuerzas de dónde no tenía, los geles habían hecho  su trabajo y por fin llegamos a la cima donde comenzamos a rodar. Al cabo de un rato  por arte de magia parecía que nada de esto había ocurrido mis piernas volvían a funcionar igual que antes. Él siempre me preguntaba ¿estás bien? , Y yo  respondía:” esto hay que terminarlo”. Llegamos a una zona en la cual alguien me dijo: ”Eres la novena mujer que pasa por aquí, ¡dale que vas genial!”, aquellas palabras me hicieron venirme arriba y volví a disfrutar de la prueba. Hasta ese momento no era consciente del puesto en el cual me encontraba.

es algo personal Cuna de la legion  (22)Hubo gente que se sorprendió al verme tan avanzada y eso me hizo darme cuenta de cuanto me había sacrificado. Realmente  yo ese día salí a disfrutar y eso hice.

Algunas chicas estaban obsesionadas con dejarme atrás, se saltaban avituallamientos  y hay que ser conscientes que pruebas como estas pasan factura y yo tenía al mejor a mi lado, supimos aguantarnos hasta que llegó el momento y las adelantamos. Hubo gente que salieron muy deprisa y cuando les avanzas es cuando eres realmente consciente de que lo estás haciendo genial.

Llegamos al kilómetro 42 y aún teníamos ganas de reírnos, casi lo había conseguido ya estábamos ahí, sólo recuerdo el ruido de la música a lo lejos, mis amig@s  y familia esperándome en meta. Estaba pletórica por haber conseguido algo tan importante para mí personalmente, entramos de la mano y nos dimos un gran abrazo al entrar en meta, ¡lo había conseguido y por todo lo alto!, fui quinta de mi  categoría (Sénior) con 38 años y octava de las mujeres en los 50km, ¿qué más podía pedir si llevaba la mejor compañía?

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